Last Seconds
Amado Nieto Caraveo
“¿Algo que finalmente tengas que decir?”, dijo mi madre antes de que yo tomara el camión Vencedor que me llevaría de Rioverde a San Luis Potosí a estudiar Medicina. Lo dijo como Yahvé dirigiéndose a Noé, segundos antes de cerrar las puertas del Arca. Desde entonces siempre pienso si tengo algo que decir en los últimos segundos previos a iniciar un viaje. Por ejemplo, tengo algo que decir segundos antes de que cierren las puertas de este Boing 767 y la azafata me indique con una rápida pero efectiva mirada que es hora de apagar “todos los dispositivos electrónicos, celulares, computadoras, reproductores personales de audio y de video, porque pueden interferir con los dispositivos de comunicación de la aeronave”. Me gusta más la palabra “abordar” que “embarcar”, aunque sea más apropiada esta última. Siendo los barcos las naves más antiguas para viajar, es natural que la mayoría de las palabras relacionadas con los viajes tengan que ver con los barcos. Qué romántico hubiera sido ese viaje a San Luis Potosí rumbo a mis estudios profesionales, haberlo hecho en barco. Pero no, como ya dije fue en camión Vencedor. Como es fácil imaginar, “abordar” viene de la época clásica de los piratas (cuando digo clásica me refiero a los piratas tuertos y barbudos con un perico en el hombro). Decía pues que en aquellos tiempos, para poder apoderarse de un barco ajeno, los piratas ponían “borda con borda” los barcos. De esa manera la palabra “abordar”, además de su significado de subirse a una nave grande, también se utiliza para “acercarse” a una persona o incluso para “iniciar la conversación” sobre un tópico en particular. Ya me imagino a un audaz Francis Drake abordando un galeón español, “abordando” a su capitán “Do you like to discuss the mode I am going to kill you?”. En inglés “board” es un trampolín, seguramente porque sobre la borda ponían una tabla para lanzar al mar a los prisioneros y evitar el mal gusto de un cadáver pudriéndose “aboard”. Su uso se ha extendido para referirse a ya casi cualquier tabla sobre la cual se hagan cosas, desde un deslizador hasta un pizarrón para clases. “Board” viene del inglés antiguo “bord” y ésta a su vez del germánico “bort”, que hacía referencia a las orillas de los barcos. Obviamente que de ahí mismo salió “border”, hoy utilizada más ampliamente para cualquier límite o frontera. La palabra “boat”, bote, también se origina del mismo lugar. Por eso prefiero “abordar” y no “embarcar”. Embarcar suena a que has sido abandonado al destino del barco. Es pasivo. Por ejemplo, cuando uno seduce a una mujer se dice que “la abordaste” (le acercaste el bordo). En cambio cuando eres seducido, habitualmente “te embarcan”. Peor aun, embarcar es pariente de “abarcar”, una palabra que surge en los tiempos expansionistas antiguos (y vuelvo a decir aquí que con ello no quiero decir que los tiempos expansionistas se hayan terminado, sino que simplemente ya no son antiguos), cuando el mundo tenía que ser conquistado por medio de los barcos. Hubo un tiempo en que españoles, portugueses y piratas ingleses abarcaban todo. Curiosamente, no parece haber una palabra específica en inglés para “abarcar”. Se puede traducir como “embrace” (abrazar) o como “monopolize”. Lo curioso es que estas dos últimas palabras tienen sentidos exactamente opuestos y quizás por ello se acercan. Algunas personas, al abrazar (amar) demasiado a una persona, la acaparan, la monopolizan. Abordar una nave, sea un barco que cruzará un océano, sea un avión que recorrerá todo un continente, será siempre acercarse a un límite entre uno mismo y el otro. Algo dejas siempre al momento de la partida. Por algo se dice así, “departure”, porque hay algo que se parte, algo que se muere, a menos que te acerques al borde y te subas al otro barco. Todos somos piratas. Todo depende del lado del borde en que te encuentres.
Categoría Uncategorized