Aniversario de Bodas
Amado Nieto Caraveo
Anoche se eclipsó la luna y hoy, una de las fechas más importantes de mi vida, lo primero que leí al despertar fue que los de mi familia teníamos todos un lado oscuro, que a diferencia del de la luna, tarde o temprano se revela. Se atribuye a Woody Allen la frase que sentencia que hay dos clases de matrimonios, aquellos que duran toda la vida y aquellos que tienen éxito. ¿Cuál es la clave del éxito matrimonial? Según David Buss, el amigo texano, son varias claves: los hijos, el dinero y el sexo, en este orden. Las fuerzas que mantienen unida a una pareja pertenecen al orden oscuro, esto es, quedan descartadas la ley de atracción de masas y la de gravedad. Por el contrario, entre las fuerzas de la separan sólo operan leyes luminosas, las termodinámicas. Todo lo anterior viene a colación por ser el día en que cumplimos Rebeca y yo, al mismo tiempo, diez años de habernos casado ante un juez mamón. Entonces trataré de explicar los misteriosos mecanismos que nos mantienen viviendo bajo el mismo techo y, más importante aún, sobre la misma cama. Cuando digo la “misma cama” me refiero al hecho de que es la que compartimos al mismo tiempo, no necesariamente que haya sido la misma siempre. Aunque para nuestro caso resulta que sí es la “misma”, lo cual ha sido uno de nuestros principales problemas de casados: que no hayamos podido comprar una cama más grande. Rebeca supone que tener más metros cuadrados de lecho nupcial le daría la oportunidad de alejarse de mis (supuestos) ronquidos. A mi me daría la oportunidad de que ella se aleje de la tele y no me obligue a apagarla antes de que termine la parte deportiva del noticiero. A ambos nos beneficiaría tener más espacio para ser invadidos por nuestros hijos. Muy a pesar de todas estas ventajas seguimos sobre el colchón “matrimonial”, no King no Queen, only you and me. Sigo despertándola con mis ronquidos, sigo apagando la tele antes de ver el reportaje con viejas en tanga y los hijos se nos amontonan en las madrugadas, acomodados en formas inauditas. He descubierto que es precisamente mi lado oscuro el que me mantiene unido a Rebeca, aquel que describe el amigo texano en forma tan maravillosa en sus estudios psico-evolutivos. No soy más ni menos buen espécimen humano de los que me han antecedido durante los últimos 40 mil años, aunque si mucho mejor de los de 100 mil años. Y es que ¡soy el resultado de ellos!, o sea, el resultado-final-de-una-cadena-de-seres-reproductivamente-exitosos. Eso explica lo bueno que salí para tener hijos. Nunca he visto hijos más hermosos que los míos. Esta frase es absolutamente verdadera dado que no puedo ver hijos que, obvio, no sean mis hijos y por tanto no cabrían en la frase. Todo parece indicar que mi mujer fue también el resultado milenario de mujeres exitosas, dada su capacidad para procrear hijos en paquetes de tres en tres. Así que la cosa funciona así: la unión M&R es una extraordinaria maquinaria para producir hijos maravillosos; es además, un buen negocio, rentable como los buenos negocios, a largo plazo; el otro asunto que menciona Buss lo dejaré sin mencionar, en honor al pudor y a la decencia, aunque puede vislumbrarse en algunas poesías que con ese propósito escondido, he escrito. Esas son la razones de cumplir 10 años y son oscuras, esto es, primarias, antiguas, poderosas.
Lo demás es gratis: podría hablar de nuestros miedos, nuestros rencores, nuestros chistes, o nuestras ternuras. De los descuidos o de los premios. De la fatiga o de los amaneceres. De la comida, los paseos, las palabras y los relojes. Podría hablar de la manera como me toca el pelo. De la intensidad con la que me extraña cuando no estoy con ella. Podría hablar de diez mil cosas, mil por cada año. Y hasta del amor.
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Agosto 15th, 2010 at 1:03 pm
LEI ALGUNOS ESCRITOS. ME GUSTO CUANDO TU PADRE EL DOCTOR NIETO TE LLEV0 CON EL SR. VERASTIGUE.
YO FUIE TU VECINO VIVIA EN LA FLOR DE AZHAR # 110 SALUDOS A MAYITO O SR. MAYITO QUE FUE MI AMIGO MAS 30 ANO DE NO VERLO.